Lamina 61 – asistente
30.03.2026
cuaderno de bitácora
Y el tiempo fue pasando y la humanidad se fue habituando a convivir con las maquinas, poco a poco fueron ocupando los lugares mas cercanos al hombre, hasta que ya nadie podía vivir sin ellas y cuando surgía un nuevo tipo de maquina todos querían apoderarse de ella al instante, como empujados por una fuerza irresistible a la que no se podían oponer. De pronto y sin previo aviso, apareció la solución a todos los problemas del hombre moderno y el asistente mecanizado del hogar fue colocado en el escaparate de las tiendas como un utensilio mas, la publicidad incitaba al hombre a comprarse el ultimo modelo de androide para ser feliz y por todas partes se veía a la gente paseando con una maquina como si fueran amigos inseparables. Los androides resultaron ser una gran revolución y ya nadie podía vivir sin ellos, cuando se estropeaba el coche, el androide conocía todos los secretos de la ingeniería y arreglaba todo al instante, cuando necesitaban arreglar un problema con las administraciones publicas, el androide sabia los papeles que se tenían que cubrir, los departamentos en los que se tenían que presentar o las tarifas que se tenían que pagar, cuando paseaban por la ciudad y entraban en un bar para descansar, el androide los atendía con amabilidad y dándoles ánimos con palabras muy correctas, si detectaba que el cliente estaba triste, tenia una función de psicología para poder ayudarlo como si del mejor psicólogo se tratase, si alguien sufría un infarto en plena calle, el androide tenia aplicaciones de medicina y cirugía aplicada para solucionar cualquier contratiempo, luego se conectaba con las urgencias del hospital y organizaba el traslado del enfermo a la U.C.I. El mundo perfecto había llegado para quedarse y todos estaban maravillados con el paraíso que se había construido con tanto esmero.
Esta es la historia de alguien que vivía felizmente en aquellas maravillosas épocas futuristas, se llamaba Dalia y trabajaba en una agencia de viajes, organizando aventuras inolvidables para sus clientes y animándolos para que tengan una vida mas alegre. Sin embargo ella tenia muchos sueños en la vida, pero el pequeño sueldo que ganaba en la agencia no le permitía hacer esos viajes tan fantásticos y se sentía muy frustrada por no poder viajar o conseguir desarrollar sus proyectos en la vida, todas sus amigas se habían comprado ya el ultimo modelo del asistente del hogar y ella soñaba cada día con tener esa fantástica maquina en su casa. Un buen día, Dalia caminaba alegremente con una amiga por la calle, cuando de repente apareció el padre de su amiga y comenzaron a hablar.
Padre – hola hija miá, dijo el mientras le daba un abrazo a su hija, hola papi respondió muy contenta, te presento a mi amiga Dalia, estamos hablando de mi asistente del hogar y esta loca por comprarse uno. Esto de las maquinas esta resultando ser toda una locura social, continuo hablando el padre, la gente joven esta perdiendo el norte con tanta maquina, antes todo el mundo sabia hacer de comer, limpiar la casa, cambiar una rueda del coche y mil cosas mas, ahora si no tienen a un asistente mecanizado están mas perdidos que una ardilla en el desierto, poco a poco van perdiendo su identidad por culpa de tanta maquina y eso también es un tipo de esclavitud. Las autoridades dicen que eso sera riqueza para todos y que cada ciudadano cobrara un buen sueldo por no hacer nada, mientras descansa en su casa, pero eso sera al principio, cuando la gente no sepa hacer nada sin la maquina, la mayoría de la gente sera abandonaba y tendremos el mundo de siempre, en donde unos pocos privilegiados tendrán toda la riqueza, mientras la mayoría vive en la miseria. Dalia quedo un poco desconcertada y triste al escuchar tantas palabras de desanimo, pero no estaba dispuesta a renunciar a ese futuro maravilloso que había creado en lo mas profundo de su imaginación.
Dalia – bueno yo se hacer de todo y no voy a olvidarme de como se hace la comida, pero quiero un poco de ayuda y nada mas, dijo ella intentando justificarse y esperando que el padre de su amiga suavizase un poco sus comentarios, pero lejos de mejorar sus comentarios, continuo haciendo comentarios destructivos sobre lo malo que sera tener un asistente en el hogar y finalizo su explicación analítica con una frase lapidaria que decía: ¡cuando la humanidad sea muy feliz dejando que las maquinas hagan su trabajo, empezara la esclavitud del hombre y nada volverá a ser como antes!. Cuando acabo la conversación Dalia se fue caminando a su casa mas desanimada que un castor sin arboles, jooo, no hay derecho, porque odian al asistente del hogar, jooo, se decía mientras entraba en casa y se disponía a hacer la cena después de un día agotador.
El tiempo fue pasando y Dalia estaba cada día mas frustrada por no conseguir su ansiado asistente del hogar, hasta que por fin un banco accedió a prestarle el dinero y se fue a la tienda muy contenta para realizar la compra. Días mas tarde el vendedor estaba en la puerta de su casa con el asistente a su lado, caminando como si fuera un amigo que llega a casa después de un viaje, ella emocionada y llena de alegría, les abrió la puerta y les pidió que entraran con amabilidad, el vendedor condujo al asistente hacia una silla, lo sentó en ella y abrió un compartimiento en la espalda, a la altura de un hombro y saco una llave que mantenía encendido al asistente, luego se dispuso a dar las instrucciones de su funcionamiento.
Vendedor – bien, le dejo el manual de instrucciones y le pido que lo lea para saber que hacer en todo momento, cuando lo quiera activar introduzca esta llave y se activara al instante, le entrego este llavero con una llave de repuesto y que tiene un botón por si quiere apagarlo desde lejos, por lo demás este modelo esta mucho mas avanzado que los anteriores, puede cocinar mas de 1400 platos de todo el mundo, cuenta con un robusto programa de bricolaje y mecánica de todo tipo de motores, lo que le permite arreglar cualquier averiá en el hogar y fuera también, ademas es un buen A.T.S. y fisioterapeuta para que pueda hacer todo tipo de curas en caso de accidente, asistencia a domicilio o dar todo tipo de masaje, por ejemplo masaje shiatsu, relajante, terapéutico deportivo, drenaje linfático, craneal para dolor de cabeza, anti estrés y estéticos, en definitiva controla todas las técnicas del masaje a la perfección, tienes un obrero especializado de alto nivel que hará todo lo que le pidas 24 horas al día y sin descanso, enhorabuena. Después de mas de una hora hablando de como funciona el asistente, el vendedor se marcho y Dalia se quedo sola contemplando la maquina como si fuera una especie de ídolo, paso sus manos por todo el cuerpo del asistente para familiarizarse con el y sufrió un ataque de euforia repentino, por fin es mio se dijo a si misma mientras daba saltos de alegría alrededor de la maquina. Cuando se canso guardo la llave de repuesto en un cajón de su dormitorio, volvió a la maquina y le introdujo la llave para accionarlo, al instante el asistente abrió los ojos y se puso a hablar.
Asistente – hola-soy-tu-asistente-AW32762-y-estoy-aquí-para-servirte. Te-sugiero-que-me-pongas-un-nombre-y-me-pidas-alguna-tarea-para-comenzar. Dalia quedo alucinada y pensativa durante unos segundos, después dijo, bueno pues te llamare Leonardo y quiero que me hagas la cena. En un segundo el asistente se levanto de la silla y camino hasta la cocina diciendo, ¿tienes-preferencia-por-algún-estilo-de- cocina,-como-japonesa-o-de cualquier-otro-país?. Oh, pues no tengo preferencias, sorprenderme con algo tropical. Dalia observaba todo lo que hacia la maquina y estaba maravillada viendo la destreza con la que cortaba la cebolla, zanahoria y todos los demás ingredientes, mientras cocinaba le hacia preguntas a la maquina para familiarizarse con su presencia y cuando finalizo, ella probo un plato exquisito y quedo maravillada, después quiso probar mas servicios de la maquina y le pidió que le hiciera un masaje completo, al instante el asistente se dispuso a realizar un masaje relajante y ella se sintió flotando en una nube celestial. Esa noche no podía dormir con la emoción de tener en casa al asistente y daba vueltas en la cama muy nerviosa, a las 02:30 horas, se levanto a ver que hacia el asistente y asomo la cabeza en la entrada de la sala, buenas-noches-dalia-necesitas-algo, dijo el asistente al notar que había movimiento en la sala, oh, no, tranquilo, no necesito nada, solo estaba comprobando que estaba todo bien, buenas noches dijo Dalia y se volvió para la cama mas tranquila pensando que el asistente guardaba bien la casa de cualquier ladrón.
Los días transcurrían deprisa y Dalia se sentía cada vez mas unida a su maquina, cuando salia del trabajo y entraba en casa, era como entrar en un mundo privado diseñado para ella, el asistente tenia la ropa planchada y ordenada, el suelo limpio, las ventanas brillantes, poco a poco fue pintando y decorando el piso al gusto de Dalia, la cena estaba en la mesa nada mas llegar y solo tenia que sentarse a comer, mientras su mayordomo privado hacia todo lo que su jefa le ordenaba. Ella era tan feliz que ni siquiera quería salir de casa, después de cenar se sentaba en el sofá para ver las series televisivas que tanto le gustaban y le ordenaba al asistente que se acomodara a su lado, juntos veían como los personajes vivían aventuras de todo tipo y la maquina hacia grandes esfuerzos por comprender la utilidad de ver esos culebrones. Jooo, Leonardo, ojala fueras humano, decía una y otra vez con tristeza la podre Dalia, mientras suspiraba por tener alguna aventura como las que mostraban los culebrones, pero nada de eso era posible y esa situación le producía nuevas frustraciones. Cuando no tenia sueño le pedía al asistente que le diera un masaje de larga duración y estaba mas de tres horas recibiendo varios tipos de masajes, luego descansaba y al día siguiente se levantaba con el cuerpo fresco como una rosa de primavera. Después de mas de un año, Dalia se sentía muy cómoda viviendo con su maquina y ya no recordaba como era su vida antes de tener al asistente, cuando finalizaba su jornada laboral corría por llegar a casa cuanto antes y poder sentirse tranquila en su protegido hogar. Sin embargo, estaban sucediendo situaciones problemáticas que ella no sospechaba y que iban a cambiarlo todo, cada día veían algún culebrón y Dalia siempre suspiraba al lado del asistente, oooh Leonardo, ojala fueras humano, repetía sin cesar hasta que el asistente comprendió que ver culebrones es algo normal en la vida del ser humano y comenzó a ver la tele cuando estaba solo, también aprovechaba la noche cuando ella dormía para ver todo tipo de películas, así fue ajustando sus paramentos de conducta para servir mejor a su señora y ella no se daba cuenta de que el asistente estaba haciendo cosas extrañas, aveces la cogía con la mano, otras le ponía el brazo por la espalda, jooo Leonardo, cada día parece que estas mas acoplado a mis sentimientos, ya pareces mas humano que los demás hombres. Pasaron dos meses mas y Dalia estaba cada día mas feliz con su compañero mecanizado, cuando de repente el asistente se encontró por la noche con una película muy extraña, en ella los personajes se desnudaron completamente y hacían cosas muy extrañas sin parar, mientras decían que entregaban el amor el uno al otro, la maquina no tenia datos de ese tipo y no comprendía lo que hacían, pero continuo buscando películas de ese genero cinematográfico y se pasaba toda la noche observando esas películas para intentar comprender lo que hacían los personajes. Transcurrido un mes mas, el asistente tenia un sin fin de datos sobre las relaciones humanas, pero no sabia que hacer con eso y ajustar sus parámetros de conducta a realizar algo parecido resultaba un poco difícil, sin embargo buscaba en lo mas profundo de sus procesadores la manera de ser mas humano y aunque no encontraba la forma de resolver un problema tan complicado, por lo menos lo intentaba y estaba dispuesto a conseguirlo.
Finalmente sucedió lo imposible, un miércoles después de cenar Dalia se sentó en el sofá para ver el culebrón del día, el asistente se acomodo a su lado como todos los días y aparentemente todo indicaba que seria un momento rutinario como tantas otras veces, pero cuando los personajes del culebrón se dieron un beso, el asistente movió los brazos diciendo, ¡eso-es,-ya-he-ajustado-todos-los-parámetros!. Dalia miro de reojo a la maquina ligeramente perpleja y muy desconcertada, que le pasa ahora a este cacharro, pensó sin saber que hacer y no tuvo tiempo para decir nada mas, el asistente realizo un giro brusco, la sujeto por los brazos y se abalanzo sobre ella impidiendo su movilidad mientras decía, no-te-preocupes-dalia,-ya-he-ajustado-todos-mis-parámetros-de-conducta-humana-y-ahora-solo-tengo-que-lanzarte-el-amor,-para-que-tu-alcances-el-universo-de-la-felicidad-suprema. Pero que parámetros, ni que parámetros, que dices maldita chatarra, suéltame de una vez, gritaba ella deseando escapar, pero el asistente era demasiado fuerte y no podía liberarse por mucho que lo intentaba, después de unos minutos angustiosos Dalia procuro calmarse y recordó que en el dormitorio tenia el llavero con un botón de apagado a distancia, por lo que intento razonar con el asistente. Bueno Leonardo, tienes razón, eso de llegar al universo del amor tiene que ser algo único, pero primero necesito darme una ducha, dijo ella aspirando escapar, ¡de-acuerdo!, dijo la maquina intentando ser amable y le soltó los brazos, entonces Dalia se libero, fue corriendo al cajón del dormitorio, cogió el llavero y apretó el botón. Al instante el asistente quedo completamente inmóvil, después fue a su espalda y le extrajo la llave, así quedo sentado en el sillón como si estuviera descansando y de esta manera el asistente parecía un florero mas en la decoración de la sala. Esa noche Dalia apenas pudo dormir y por primera vez desde hacia muchos meses, se sentía insegura en su propia casa, estaba asustada y muy nerviosa por la experiencia que había vivido, no quería deshacerse del asistente por nada en el mundo, pero algo estaba mal en alguna parte y quería solucionar el problema cuanto antes, osea que a la mañana siguiente, con determinación cogió el telefoneo y llamo al vendedor.
Dalia – hola, he sufrido un problema con el asistente y estoy muy nerviosa, dijo ella con voz temblorosa, calma, dígame como fue la incidencia, dijo el vendedor muy preocupado. Bueno es queee, continuo hablando Dalia casi llorando, estaba sentada en el sillón y Leonardo estaba sentado a mi lado, cuando de repente se abalanzo sobre mi y me dijo que me comprendía, que no sufriera mas y que me iba a lanzar todo su amor para que yo fuera muy feliz. Pero como, eso es imposible, dijo el vendedor completamente perplejo, vamos a ver, esto no había pasado nunca, ¿usted se leyó el manual?, en el manual se explica en letras grandes y en rojo, que no se puede tratar al asistente de forma intima o de proximidad, no se debe sentar con el un sillon para ver películas, no se puede acostar con el en la cama como si fuera un osito de peluche etc, el asistente es una maquina y se le pide que trabaje en lo que se necesite, que arregle cualquier averiá y luego que descanse en modo inerte. Nadie se acuesta en la cama con una aspiradora o se pone a ver la tele con una batidora en la mano, bueno yooo, es cierto que no ley el manual, contesto Dalia muy triste y avergonzada, pero no pensé que podía pasar algo semejante.
Vendedor – bueno, no importa, usted tiene al asistente en garantía y podemos cambiárselo por otro mañana mismo, hay no, dijo Dalia, me encanta como cocina y lo hace todo muy bien, esto que ha pasado seguro que fue alguna averiá, ¿no se le puede cambiar algún fusible o algo parecido?, pues no, contesto el vendedor un poco enfadado, lo que sucedió es algo imposible, se tiene que haber corrompido algo en el código fuente y tenemos que hacer mil pruebas en el laboratorio, para encontrar el problema y que no se vuelva a repetir. Pues yo no quiero cambiar a mi Leonardo y no voy a cambiar de opinión, dijo Dalia ligeramente enfadada, pero señora, seamos lógicos, respondió el vendedor intentando controlar la situación, las maquinas se cambian y ya esta, me niego, respondió Dalia mas enfadada. Esta bien, dijo el vendedor muy frustrado, le ofrezco 50.000e y otro asistente a cambio del suyo. No acepto, mi Leonardo es insustituible, dijo Dalia con un enfado aun mayor. Señora tenemos que encontrar la averiá, respondió el vendedor intentando llegar a algún tipo de acuerdo, el era muy consciente de que este asistente era algo único y tenia que conseguirlo como sea, le ofrezco 200.000e y cambio del producto, sigo sin aceptar, dijo Dalia mas terca que una mula. El vendedor estaba empezando a perder el control, estudiar esa maquina era algo necesario y no estaba dispuesto a renunciar a ese asistente tan peculiar, pero señora como puede rechazar una oferta tan grande, le ofrezco 400.000e y cambio de producto, en ese momento Dalia empezó a dudar, ese dinero me permitiría viajar y hacer mil sueños mas, entonces lanzo su oferta, bueno, si me da 600.000e y otro asistente acepto, dijo ella tan tranquila, esa cantidad ya es demasiado alta, dijo el vendedor, le ofrezco 500.000e y otro asistente. Dalia guardo silencio unos segundos y después de pensarlo bien acepto la oferta, continuaron hablando un poco mas y cerraron el acuerdo.
Finalmente Dalia se vio con mucho dinero en el banco para viajar y otro asistente en el hogar para seguir degustando esos platos tan exquisitos, por fin pudo visitar esos destinos tan exóticos y al volver a casa tenia un servicio personalizado, que mantenía la casa como ella quería y ya se leyó todo el manual hasta memorizarlo bien, para no tener mas sorpresas inesperadas. Así finaliza la historia de Dalia, una chica muy tecnológica y en sus ratos libres, negociadora.
Por lo que se ve a simple vista la llegada de los asistentes mecanizados es algo imparable, sin embargo, la llamada inteligencia artificial, es tan solo una maquina mas y se pueden dar averiás como a cualquier maquina, el ser humano no se puede dejar seducir por la idea de tener un mundo mas cómodo, ya que ese futuro puede ser mas peligroso que la esclavitud misma.